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viernes, 10 de febrero de 2017

ALIMENTO VIVO

Así se alimentan nuestras ranitas de VIENTRE DE FUEGO. Les echamos diariamente gusanos de la harina (Tenebrio molitor).
Son animales inofensivos, no son tóxicos y no muerden. Se alimentan de materiales de origen animal y vegetal. Nosotros en cautividad podemos alimentarlos haciendoles nuestro propio pienso.


Mezclamos, pan, galleta, y pienso para pollos recien nacidos.


Podemos echarles también restos de frutas y verduras. La naranja les gusta mucho.

Los tenemos en un pequeño recipiente, con agujeros en la tapa para que  ventile.



No les gusta la luz, a eso le llamamos fotofobia, por eso tiene dentro cartón de huevos donde buscan refugio. Son animales torpes y no escalan superficies lisas.
De sustrato le ponemos el propio pienso que les damos de comer.







miércoles, 30 de noviembre de 2016

ALIMENTANDO A LOS INSECTOS PALO

Pensé que estos pequeños insectos causarían algún rechazo en los niños y niñas que visitan el Aula, pero  no fue así. Los cogen sin miedo, preguntan qué comen, quieren tocarlos y, por supuesto, ayudan a limpiarles el terrario. 


Se han comido la mayoría de las hojas de rosal y hoy les han traído de menú hiedra.



Con cuidado fueron sacándolos del terrario y colocándolos en unas cajas blancas que tenemos en clase para preparar más adelante un semillero. 




Es sorprendente que los cuidadores de estos insectos son los alumnos y alumnas de 1º y 2º.




Laura los observa con detenimiento e intenta localizarlos, porque se confunden con los tallos secos del rosal.



Siguen estando en perfecto estado, como el primer día. Tienen un terrario adecuado, donde se mantiene una temperatura ideal, y les entra bastante luz.



Algunos se han escapado, miran alrededor de las cajas para que no se quede ninguno perdido en la mesa.


Hay varios muy pequeños, así que utilizan la misma caja para dejarlos dentro.




Son los insectos palo MÁS QUERIDOS del PLANETA



domingo, 20 de noviembre de 2016

PALILLOS Y PALITOS

¡Mirad bien! ¿Los habéis localizado ya?




Se les conoce como "Fásmidos", pero los llamamos insecto palo. Son alargados y  tienen el cuerpo en forma de ramita, pasando desapercibidos para muchos depredadores. Pueden ser de color verde claro y marrón claro u oscuro. Cuanto más viejos, toman un color marrón más intenso.

Expertos en camuflaje. Los movimientos de este animal son lentos y suaves, imitando el movimiento del arbusto movido por el viento.

Son vegetarianos, se alimentan de hojas frescas. Les encantan las hojas de los rosales, endrinos, zarzamoras, retamas, espinos...

Son animales nocturnos, durante el día permanecen inmóviles y al atardecer comienzan a comer y desplazarse. Los más jóvenes y recién nacidos son más activos y recorren largas distancias alejándose del lugar de origen. Sin embargo, cuando llegan a la edad adulta se hacen más perezosos y raramente se desplazan más de tres metros durante la noche. 



En todo el mundo se encuentran 2500 especies de fásmidos. Esta especie (clonopsis gallica), la vemos en Europa en toda la zona mediterránea, en llanuras y zonas de baja altitud (hasta los 500 metros) donde hay muchos matorrales. 







Tanto si son adultos como jóvenes, los insectos palo se esconden de sus depredadores refugiándose entre la vegetación. 



Los arbustos que eligen como refugio son espinosos como los rosales, aligustre, roble, helechos, los endrinos, hiedra, las zarzamoras...etc.

Los huevos suelen ser marrones y en forma de globo, imitando la forma de algunas semillas. 

Pues ahora toca que los observéis y os atreváis a cogerlos con CUIDADO, solamente cuando no tengamos más remedio, por ejemplo cuando le limpiemos el terrario o para echarles comida, porque podrían perder sus extremidades. 




domingo, 25 de octubre de 2015

EL SALTAMONTES








Los saltamontes, como buenos insectos que son, tienen tres partes: cabeza, tórax y abdomen, con un par de patas en cada una de ellas. Las del abdomen son más largas con lo que pueden dar esos enormes saltos. Pensad que para el tamaño de un saltamontes los saltos que dan es como si un atleta fuese capaz de saltarse un edificio.

Las antenas les sirven para orientarse, detectar peligros, oler la comida, etc. pues son sensibles a la humedad y al calor. Comen sobre todo hierba, pero también hojas y frutos de las plantas que mastican muy bien con sus mandíbulas.

Tienen ojos de los llamados “compuestos”, es decir que en realidad son muchos ojos pequeñitos unidos, por lo que ven como si fuera a través de una red como les pasa a muchísimos insectos.




 Respiran también como suelen hacerlo los insectos, gracias a unos agujeritos que tienen por todo el cuerpo y que comunican con unos pequeños tubos por los que circula el aire.

Tienen el oído al principio del abdomen, donde hay una membrana o “tímpano” que les permite oír los sonidos del ambiente.

Debajo de las alas de fuera, que son más duras, hay otro par de alas que son casi transparentes y suelen tener color, con las que pueden volar durante algunos segundos, suficientes para escapar. También sirven para que otros saltamontes vean sus colores y sepan la especie de su colega. Por tener este tipo de alas se llaman “ortópteros” que significa “alas rectas”.


 Hay saltamontes migradores, las famosas “langostas” que pueden volar durante horas y recorrer grandes distancias pudiendo alcanzar velocidades de más de 3 km/h. Cuando esos miles o incluso millones de langostas llegan a un sitio lo invaden y se comen todos los vegetales siendo una verdadera “plaga”.



A los saltamontes también se los comen otros insectos como las mantis y algunos escarabajos, así como las hormigas cuando son pequeños, casi recién nacidos. Les gustan también a las ranas, a las arañas, a las aves (sobre todo codornices y alondras), a los erizos, a las musarañas y a algunas rapaces como el cernícalo, el ratonero, etc.




Los saltamontes machos deslizan la doble hilera de pequeñas espinas que tienen en la tibia (segunda parte de la pata) sobre el fémur (primera parte) para emitir unos sonidos con los que atraen a las hembras.


Una vez que se ha producido el acoplamiento la hembra pone los huevos debajo de la tierra (a unos 3 cms.) gracias a su “perforadora” en forma de cuchillo que se llama “ovopositor”. Luego los envuelve con saliva que se endurece y forma una cápsula que se llama “ooteca”. Esto sucede a fines del verano o en otoño y poco después, al llegar los primeros fríos, los adultos mueren pero las crías nacerán en primavera, en abril.


Son de color blanquecino y en pocos minutos se liberan del huevo pero corren el riesgo de ser devoradas por las hormigas. Si consiguen sobrevivir pasarán de ser larvas a adultos en unas seis semanas. Los saltamontes realizan mudas igual que las serpientes: al cabo de unas seis ya se consideran adultos y dentro de un par de semanas más estarán preparados para reproducirse.




Leo, junto con un grupo de compañeros, es el principal buscador de saltamontes y en general de insectos que suele encontrar en los recreos y algunos ratitos por su barrio.